Radiante de luz en la noche,
luminoso en el corazón del invierno
como estrella en crepúsculo tardío,
como lucero en amanecer temprano.
Yo de mis honduras:
brilla para que no te oculte
la penumbra,
ni te deslumbre la luz del mediodía.
Se tú mismo,
esencia pura,
en el día y en la noche,
en tierra y cielo,
en tempestad y calma,
vela, siempre erguido,
no desvanezcas, no duermas,
mi yo divino.
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