En el umbral del alma
espera silenciosa
la fuerza creadora.
Atenta, desvelada,
añorando la luz,
anhelando salir...
cual ráfaga,
gota de agua,
espada de hierro,
o llama abrasante
del más puro fuego.
Y espera en el umbral,
que algún hombre le abra
en silencio.
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