Eras la sal de mis días,
rayo de luz en mi sombra,
sol brillante en mi vida negra.
Diste claridad a mi alma nublada.
Pudiste ver en mí la fuerza
entre la sinrazón y la firmeza.
Ahora tu frío me traspasa,
me hiela y resquebraja.
Tu muro... es de piedra.
Antes contigo no estaba,
después de ti, amigo, ... la conciencia.
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