Subimos juntos al tren del amor.
Pasamos por estaciones dulces, amargas, secas, cálidas...
Atravesamos parajes luminosos y negros túneles,
verdes prados y oscuras noches,
ciudades pobladas y lugares casi desérticos.
Durante el viaje aprendimos a conocernos,
a compartirnos, a respetarnos,
y a amarnos.
Fotografiamos nuestra felicidad.
Visitamos cada palmo del cuerpo del otro.
Desnudamos nuestras almas
y las fundimos en una sola.
El amor nos vuelve ingenuos y creímos...
Creímos que siempre perduraría,
que, pasara lo que pasara, nunca se acabaría.
Pero más adelante, el amor se torna desconfianza.
El cariño se transforma en miedo.
Los proyectos se convierten en quimeras.
Las ilusiones del futuro se vuelven esperanzas vanas.
El viaje se acaba,
el tren se detiene y los pasajeros se apean...
y toman caminos divergentes.
Xendy
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