LA UNIDAD EN LAS RELACIONES DE PAREJA






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No nos entendemos, decía, y cada vez estamos más separados el uno del otro. Yo ya no se que hacer, -mi amigo me miraba intensamente mientras contenía la emoción. Estábamos confortablemente instalados tomando algo caliente en la cafetería que daba al paseo, mientras los escasos viandantes que circulaban lo hacían enfundados en abrigos para protegerse de los primeros fríos de esa mañana dominical.

Yo le advertí, mira que a lo mejor no te gusta lo que te voy a decir pero no hay casualidad en lo que nos encontramos. Recogemos lo que sembramos, aunque nos pueda parecer un poco paradójico y lo peor (o lo mejor, según se mire) es que todo lo que te molesta de ella tiene que ver contigo. Aquí saltó, ¡pero que dices!. Mira, añadió, todo eso está muy bien, en la teoría supongo, pero en la práctica yo no veo la relación.

Claro. La verdad es que si no sabemos como mirar, resulta bastante improbable poder reconocer la implicación que tenemos en lo que nos sucede pues las causas que lo originan no son conscientes. Lo que significa que son inconscientes, y necesitamos mirar de un modo algo distinto para poder aproximarnos a lo que nos sucede ya que si lo hacemos desde el razonamiento aparente tenemos muchas posibilidades de meter la pata.

Una de las cuestiones que mi amigo me planteaba era la "exigencia" de su compañera sentimental en comprometerse en la relación de pareja. "Justamente me ha de pasar a mí, que no quiero tener ataduras". Si, le dije, pero tampoco la quieres perder y, por cierto, no es la primera vez que esto te sucede en una relación más o menos estable. -le deje caer-, mientras iba asintiendo lentamente con la cabeza.

Bueno, le espeté, para que lo sepas, con tu pareja en muchos aspectos sois uno, pero esa unidad debes comprenderla, no como que ambos queréis lo mismo, puede suceder, por supuesto, tampoco que tengáis los mismos gustos, aunque también en muchos aspectos podáis coincidir, o las mismas ideas o qué se yo. Sois Uno, sobre todo, cuando a ti te gusta quedarte en casa y no salir y a ella le gustaría que salierais a dar una vuelta, sois uno cuando tú quieres gastar compulsivamente y ella prefiere hacerlo con mucha mesura y sobre todo, entre otras cosas, sois Uno cuando tú no quieres, rechazas y temes comprometerte y cuánto más es así, digamos que más ayudas a disparar en ella la necesidad de un compromiso.

También sois uno cuando tú necesitas tener todo en su sitio y un sitio para cada cosa y para ella está bien dejar las cosas en cualquier lugar (al menos desde tu punto de vista), e incluso sois uno cuando tú necesitas llegar al menos diez minutos antes a los sitios y ella, en cambio no consigue llegar hasta diez minutos después de la hora convenida.

Sois uno cunado a uno le va más la noche (da igual que sea para salir que para estar ante el ordenador o leyendo viendo televisión y el otro prefiere acostarse temprano y madrugar porque aprovecha y disfruta más el día.. Así fui siguiendo numerándole aspectos que él había ido poniendo sobre la mesa como problemas en su relación, más alguno que decidí añadir de mi propia cosecha en la medida que los conocía.

Mientras, él me miraba, a veces con incredulidad, otras con asombro, otras con miedo por lo que le decía. Era como que se daba cuenta de la verdad que encerraban mis palabras y yo empezaba a ver en sus ojos la necesidad de salir corriendo de esa relación que él sentía que le aprisionaba: Ser Uno con el Otro, ahí sí que pierdo mi "libertad", parecían expresar sus ojos.

Mira, le dije, conviene que lo reflexiones de un modo un poco diferente. Ahora que estamos charlando, somos Uno y cuánto más gritas (inconscientemente) lo mal que estás, más consigues despertar mi compasión y mi apoyo, y cuánto más pareces afirmar conscientemente que no ves salida, más fácil me resulta ver en ti el miedo a separarte de ella y perderla. De hecho, mira, si yo (u otro amigo con quien serías Uno con él en ese momento y aspectos) no hubiera estado aquí escuchándote, difícilmente podrías haber soltado tu discursito sobre lo mal que estáis.

Somos Uno con todos, con Todos, pero muy especialmente con cada persona con la que interactuamos y cuánta más implicación emocional y personal tenemos con alguien, mayores planos de Unidad vivimos con ella.

Esto es importante entenderlo, le dije, tan importante como diferenciar que el que existan planos de Unidad no implica que sean planos armónicos ya que la Unidad también se manifiesta en la desarmonía, añadí, ya que dicha armonía o desarmonía no cuestiona la Unidad con ella o conmigo e incluso contigo mismo, sino el cómo lo vivimos, como experimentamos y sentimos algo.

De hecho, le dije, resulta muy conveniente y oportuno comprender lo mejor posible lo que te estoy diciendo, ya que te ayudará a percibir el mundo y las relaciones de un modo distinto. ¿Ah sí?, pues ya me dirás cómo, porque de momento sólo se me han disparado la ganas o la necesidad de cortar con ella. Pues mira, le dije, lo que hagas es cosa tuya, por supuesto, pero si puedes darte cuenta cómo cuanto más ganas tiene ella de salir, más tienes tú de quedarte en casa puedes empezar a comprender cómo es esa estructura de unidad que se manifiesta en la polaridad y cómo cuánto más se "polariza uno de los dos en un aspecto, más probable es que el otro lo haga en sentido contrario. salvo que te des cuenta, uses la atención y la conciencia y comprendas la unidad que os envuelve. Por cierto, añadí como de pasada, cuando puedes percibir la Unidad de un modo completo. bueno, entonces las cosas suceden de un modo completamente diferente.

- Explícate, me espetó.

Tendrá que ser otro día, le respondí, pues ahora me he de marchar; pero puedes invitarme al desayuno. Y allí lo dejé sumido en sesudas reflexiones. Quedamos en vernos otro día pues quería que le explicara mejor eso de la Unidad aunque eso sucediera no armonía sino en desarmonía y.

Hasta la próxima.